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Reseña de El último barco

  • 24 ago 2020
  • 3 Min. de lectura

El último barco, finalista del Premio Novela Cartagena Negra 2020. 

Reseña de Paco Rabadán Aroca: Domingo Villar y el otro embrujo de Galicia


Datos publicación

Obra: El último barco

Autor: Domingo Villar

Editorial: Siruela

Páginas: 712

Año: 2019

Género: Novela negra 

Precio: 22,75€

Sobre el autor

Domingo Villar (Vigo, 1971) inauguró con Ojos de agua la exitosa serie protagonizada por el inspector Leo Caldas. El segundo título, La playa de los ahogados, supuso su consagración en el panorama internacional de la novela negra, obteniendo excelentes críticas y ventas. 

En 2019 se publica El último barco, el esperado regreso del inspector Caldas. La serie ha sido traducida a más de 15 idiomas y ha cosechado un gran número de premios, entre los que caben destacar el Novelpol en dos ocasiones, el Antón Losada Diéguez, el Premio Sintagma, el Premio Brigada 21, el Frei Martín Sarmiento, Libro del Año de la Federación de Libreros de Galicia. 

También ha sido finalista de los Crime Thriller Awards y Dagger International en el Reino Unido, del premio Le Point du Polar Européen en Francia y del premio Martin Beck de la Academia Sueca de Novela Negra.


Sinopsis

La hija del doctor Andrade vive en una casa pintada de azul, en un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena, los marineros lanzan sus aparejos al agua y quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo.

Una mañana de otoño, mientras la costa gallega se recupera de los estragos de un temporal, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios.

Y aunque nada parezca haber alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes.

Mi opinión

Nos encontramos con una novela policiaca en toda regla. Aunque la entradilla puede que les suene a topicazo, créanme cuando les digo que es difícil encontrar en el mercado editorial algo similar al trabajo de Domingo Villar por la exactitud y el nivel de detalle alcanzado en la investigación del inspector Caldas y su ayudante Estevez en esta obra de ficción. 

El precio que hay que pagar para ser conducido de la mano de los dos policías son setecientas doce páginas de lectura que, dicho muy en serio, no resultan tantas una vez devorada la primera.

Con una prosa fácil, fluida y sin que abunden las metáforas, la investigación transcurre lenta, sin ninguna prisa, haciéndonos participes de cada paso andado por los policías, de cada conversación y de cada nota tomada en la libreta del inspector.

Sobre ese detalle, que por supuesto alabo y considero la seña de identidad del autor, creo que es una novela policiaca destinada a puros amantes del género con muchas lecturas a sus espaldas, y no para «iniciados», puesto que, como he dicho antes, todo ocurre poco a poco, casi a tiempo real, y los avances y los pulsos de la historia suceden cuando suceden, como pasa en la vida real.

No es recomendable acercarse a esta obra con impaciencia, sino con ganas de darse un largo paseo por el trabajo diario de esta clase de investigadores.

El escenario es la Ría de Vigo y aledaños, tan de moda desde hace unos años en el género policíaco. Sobre este apartado el autor va al grano, dando la impresión de que ha prevalecido el interés por facilitar más detalles sociales y económicos de la zona, que por plasmar los matices sobre la atmósfera que uno se espera y que ya son un cliché sobreexplotado por otros autores y autoras (en Galicia llueve, a veces hace frío, hay niebla y está todo muy verde).

En cuanto al protagonista, el inspector Leo Caldas, me ha parecido un personaje un tanto aséptico en cuanto a emociones y vida interior se refiere, y me resulta curioso si pensamos que es el prota recurrente en la serie de novelas de Villar.

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Acaba transmitiendo más emociones el secundario con más presencia, su inseparable ayudante Rafael Estevez, cuyo rol de poli bueno y poli malo no necesita impostar porque ya trae la mala leche de fábrica.

Incluso en este detalle la novela me parece fuera de lo común, ya que el verdadero peso de la historia recae sobre la propia trama, y se agradecen estas variaciones dentro de un género donde abunda el «más de lo mismo»

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